El ABC de la escritura

“Saber leer es ser capaz de transformar un mensaje escrito en un mensaje …. siguiendo ciertas leyes muy concretas. Es comprender el contenido de un mensaje escrito; es ser capaz de juzgar el valor estético…”

(MIALARET 1972)

Por Lic. Virginia Maison

 

Los primeros pasos de los niños por la escuela primaria pueden ser mucho más estresantes de lo que imaginamos como padres. Con tan solo seis y siete años, nuestros hijos tienen el desafío de emprender un difícil proceso que debe volverse cotidiano: aprender a leer y escribir. Lograr esto no es una tarea sencilla, pero esencial a la hora de desarrollar el pensamiento, el lenguaje y la inteligencia.

Desde la teoría cognitiva, pensamos que la lectura es una actividad lingüístico-cognitiva muy compleja, donde el niño debe construir un modelo mental del texto que lee, es decir, debe representar y organizar la información, basándose en sus conocimientos previos. Este proceso es gradual y complejo: primero, el niño incorpora el conocimiento de la estructura ortográfica para poder ver la palabra y reconocer su significado. A partir de ese reconocimiento, va integrando el significado de cada palabra en unidades mayores de significación, por medio de estrategias y procesos que relacionan la información del texto con los conocimientos previos que ya haya adquirido.

Para llevar a cabo dicho proceso, el niño debe adquirir primero el conocimiento del nombre de las letras. Esto le proporciona los fundamentos para entender el alfabeto. El dominio de las correspondencias letra-sonido (grafema-fonema) resulta esencial en el proceso de alfabetización. Esta no es una tarea menor para los niños. Cuando el niño copia, intenta escribir o ve palabras, presta atención a las letras individuales, porque debe escribirlas una por una y esto permite el descubrimiento de numerosas correspondencias letra-sonido.

Además, como explica  la especialista en educación, Andrea Vanina Figueroa, existen muchas otras convenciones que los niños tienen que aprender: la orientación izquierda-derecha y arriba-abajo, la separación entre palabras y los signos de puntuación.

¿Cómo podemos ayudar como padres? En este proceso, debemos estar presentes a través de la estimulación y el acompañamiento de la metodología que se utiliza para facilitar y potenciar esta construcción del aprendizaje dentro del aula.

 

Etapas en la Adquisición de la Lectoescritura:

1) Etapa de escritura indiferenciada: los niños no distinguen las grafías de los dibujos. (Harán el mismo garabato para dibujar algo que para escribirlo)

2) Etapa de escritura diferenciada: imitan las letras que ven, copiando de un modelo, pero sin tener conciencia real de lo que escriben.

3) Etapa silábica: comienzan a establecer relaciones entre el sonido de las palabras y su grafismo. Identifican la sílaba, pero suelen representarla con una sola letra (normalmente vocales, que para ellos tienen mayor sonoridad)

4) Etapa silábico-alfabética: establecen correspondencias entre las sílabas y lo que escriben, pero no son capaces de segmentar todos los elementos sonoros de la palabra, lo que hace que dejen sin escribir algunas letras.

5) Etapa alfabética: reconocen una correspondencia alfabética a cada sonido de la palabra, tanto consonantes como vocales, aunque deberán aprender todavía la ortografía correcta.

El rol de la madurez

Otro tema que se incluye y que varios padres consultan es si en este proceso la madurez juega un rol importante. En cuanto a esto, se ha venido entendiendo el término madurez como el momento en el cual el niño puede aprender con facilidad y sin tensión emocional para lograr resultados positivos. De hecho, hay varios niños que antes de ingresar a primer grado, ya en sala de 5 años del jardín, saben leer y escribir algunas palabras, pues el lenguaje radica en el cerebro y, por lo tanto, está presente en el niño desde que nace. De esta manera “aprender a hablar es aprender a elegir y combinar”.

Sobre esto algunos especialistas sostienen que estas habilidades se deben y pueden alcanzar antes de tomar contacto con lo escrito y otros que son propios los aprendizajes, de las experiencias vividas que permiten que maduren esas habilidades. Yo soy partidaria de la segunda opción pues podemos aprender mucho de nuestros niños y muchas veces no valoramos todo lo que nos pueden enseñar.

Recomendaciones para estimular en nuestros hijos la lecto- escritura:

  1. No forcemos aprendizajes, permitamos la observación de las letras, que jueguen con ellas, que pregunten, todos tenemos distintos tiempos, respetémoslos. Aprovechemos la curiosidad de los niños para ir introduciendo la lectura de un modo descontracturado, agradable, a través del juego, con cuentos, canciones, revistas que les resulten atractivas e interesantes.

  2. Realicemos actividades y juegos motivadores con textos o libros que le despiertan curiosidad y ganas por acercarse a este tipo de aprendizajes significativos, pintando, recortando.

  3. Cuando estén viendo las letras, mostrárselas no de una forma asilada sino de una manera que vean que juntas forman una palabra y tienen un significado, que nos dice algo.

  4. Lean cuentos, en voz alta, para que puedan comprender el texto y el mensaje que se intenta transmitir, y así estimular y desarrollar también la imaginación del niño.

  5. Por último, siempre debemos tener en cuenta que, si el niño o niña se anima a escribir, siempre hay que incentivarlo a que lo haga, si se equivoca, no importa, la motivación es muy importante para que no desista y no viva esta experiencia como una situación traumática.

 

"Los chicos tienen la mala costumbre de no pedir permiso para empezar a aprender"

Emilia Ferreiro